El gobierno de Milei atraviesa su momento más delicado desde que asumió. El caso de los sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad no solo golpea en un lugar sensible, la gestión de los medicamentos para sectores vulnerables, sino que deja al descubierto la contradicción entre el discurso de la “lucha contra la casta” y las prácticas más clásicas del poder. Que las acusaciones rocen a Karina Milei, la figura más influyente del círculo presidencial, agrava aún más la crisis: no es un caso aislado, es el corazón del dispositivo de poder.

Las filtraciones de audios pusieron a la opinión pública en estado de alerta y encendieron los ánimos en todos los frentes. Mientras el oficialismo intenta controlar daños, la justicia avanza a paso torpe y los jueces dictan medidas de censura que terminan generando más sospecha que claridad. La paradoja es que en la era de las redes sociales, prohibir la difusión de audios es como querer tapar el sol con las manos: lo que circula ya no se detiene.

Lo que se juega acá no es solamente la credibilidad de un gobierno, sino la viabilidad de un relato político. Cuando el poder central se erosiona, lo que queda es vacío. Y ese vacío lo sienten los votantes, que perciben que detrás de las promesas de transparencia, el poder sigue funcionando con las mismas lógicas de siempre.

Milei evacuado ante protestas

El episodio en Lomas de Zamora, donde el presidente tuvo que ser evacuado tras una protesta, revela un clima social que se recalienta. Las imágenes de un jefe de Estado teniendo que escapar de su propio acto son poderosas: muestran a un gobierno que, a pesar de su retórica desafiante, no logra garantizar la estabilidad ni en el terreno simbólico ni en el material.

Desde el oficialismo se apuraron a señalar responsables, el kirchnerismo, las mafias, “los de siempre”, pero más allá de la autoría, lo que queda claro es que la calle empieza a hacerse sentir. Y cuando la calle se mueve, ningún relato alcanza para contenerla. La bronca social encuentra formas de expresarse y, aunque el repudio a la violencia debe ser claro, también es necesario escuchar qué hay detrás de esos estallidos.

Este hecho, además, ocurre en medio del desgaste de la imagen presidencial. Con la aprobación en caída libre, Milei ya no aparece como el outsider fresco que llegó para romper moldes, sino como un presidente vulnerable, que debe defenderse tanto de la oposición como de las sombras que proyecta su propio espacio.

Banco Central endurece controles en plena crisis política

La reacción de los mercados frente al escándalo y la incertidumbre política obligó al Banco Central a moverse. Subir los encajes remunerados es, en los papeles, una medida técnica. Pero en la práctica es un mensaje: se está drenando liquidez para evitar un temblor mayor. El riesgo país en alza, la presión sobre el dólar y la caída de los bonos muestran que la política está impactando directamente en la economía.

No es novedad en Argentina que la economía funcione como un electrocardiograma de la política. Lo interesante es cómo, una vez más, la confianza de los mercados no depende solo de los números fiscales, sino de la percepción de estabilidad institucional. La corrupción, los choques en la calle y la fragilidad del Congreso son factores que ningún plan monetario puede contener.

En este escenario, el ajuste y la ortodoxia pierden fuerza si no hay un horizonte político claro. La pregunta que permanece es cuánto aguanta la economía cuando la política está tambaleando. Y la respuesta no es alentadora: la historia reciente muestra que los mercados son impacientes, y la sociedad, aún más.

Peronismo y gobernadores suman una “tercera vía”

En medio de la polarización, un grupo de cinco gobernadores decidió abrir un nuevo frente: “Un Grito Federal”. Su aparición intenta mostrar que todavía hay espacio para imaginar alternativas más allá del eje Milei–Cristina. Córdoba, Santa Fe, Chubut, Jujuy y Santa Cruz intentan articular un discurso que combine identidad productiva, federalismo y moderación.

Que la movida venga de gobernadores no es menor. Ellos administran territorios, conocen de primera mano las demandas de sus provincias y saben que los discursos extremos pueden servir para encender multitudes, pero no para gobernar. Es un intento de reconstruir política desde el interior, frente al ruido ensordecedor que generan Buenos Aires y la Capital.

La pregunta es si esta “tercera vía” logra encarnar algo más que un gesto. La historia reciente está llena de proyectos que intentaron ubicarse en el medio y terminaron diluyéndose. Pero al menos esta vez, el malestar con el oficialismo y la desconfianza hacia el kirchnerismo abren una ventana de oportunidad. Si logran consolidar un mensaje claro, podrían transformarse en un factor de peso en las legislativas.

Disputa política vs fiscalidad: Milei acusa, Congreso avanza

La pelea entre el Ejecutivo y el Congreso se volvió uno de los ejes de la coyuntura. Milei acusa a los legisladores de “romper el Estado” cada vez que le frenan o revierten un veto. El Congreso, por su parte, parece haber encontrado un punto de cohesión en plantarle cara al Ejecutivo. Lo vimos con las leyes sobre pensiones, discapacidad y universidades, que muestran que todavía hay margen para articular consensos sin el oficialismo.

Este choque es más que institucional: es cultural. Milei se para en la vereda de la antipolítica, donde cualquier límite legislativo se percibe como un atentado a la voluntad del pueblo. El Congreso, en cambio, se aferra a su rol constitucional, aunque muchas veces con los mismos vicios que le dan argumentos al presidente.

La tensión seguirá escalando. Y mientras tanto, la sociedad asiste a un espectáculo que mezcla drama y desgaste: un presidente que denuncia conspiraciones y un Congreso que resiste con las armas que tiene. La pregunta es quién capitalizará políticamente ese choque y quién quedará atrapado en él.

Test político en Buenos Aires con elecciones estrechas

La provincia de Buenos Aires será el gran termómetro. El 7 de septiembre, la elección definirá no solo quién gobierna el distrito más importante del país, sino también el ánimo político de cara a las legislativas de octubre.

Las encuestas muestran paridad y mucha incertidumbre. El oficialismo necesita una victoria para frenar la sangría de legitimidad, mientras que el peronismo ve en esta elección la oportunidad de consolidarse como contrapeso. El clima, sin embargo, es de hartazgo: muchos votantes sienten que ninguna opción termina de representarlos.

Lo interesante será ver cuánto pesa la crisis nacional en el voto provincial. ¿Primará el castigo al gobierno? ¿O se votará pensando en liderazgos locales y en la gestión concreta? Lo cierto es que, una vez más, la provincia funcionará como espejo de lo que pasa en todo el país.

Corrientes: el espejismo libertario se desinfla en las provincias

Mientras Milei juega a la geopolítica internacional y busca proyectar liderazgo desde la Nación, la realidad electoral en las provincias empieza a mostrar otra cara. En Corrientes, LLA apenas logró ubicarse cuarta fuerza, lejos de cualquier expectativa de consolidación territorial. Esto no es un detalle menor: si bien el Presidente conserva un alto nivel de centralidad mediática y arrastra apoyo en ciertos núcleos urbanos, la estructura libertaria es frágil, sin anclaje provincial ni municipal que pueda sostener una maquinaria política en el tiempo.

El correntino promedio no votó por Milei, ni por su fuerza improvisada, porque sigue primando el peso de los actores tradicionales: el radicalismo con su larga historia en la provincia, el peronismo con su capacidad de movilización. Lo de LLA quedó más cerca de un experimento urbano de redes sociales que de una opción política real que pueda disputar poder local.

Esto abre un interrogante fuerte: ¿puede Milei gobernar y proyectar un futuro electoral si no logra plantar bandera en el interior? La política argentina sigue siendo profundamente federal, y sin gobernadores, sin intendentes y sin redes territoriales, LLA se arriesga a ser un fenómeno efímero. No alcanza con discursos incendiarios desde Buenos Aires ni con viajes al exterior: el verdadero músculo político se mide en las urnas provinciales.

En Corrientes, lo que vimos fue más que una elección: fue una radiografía de los límites libertarios. Allí quedó en evidencia que el voto bronca puede alcanzar para ganar la presidencia, pero no para construir gobernabilidad en un país donde las provincias todavía tienen el pulso del poder real.

Reflexión final: la importancia de votar

En medio de tanto ruido, escándalo y desgaste, a veces cuesta recordar lo esencial: la democracia se sostiene en un acto tan simple y tan poderoso como ir a votar. No es un gesto menor. Es la forma que tenemos de expresar bronca, esperanza, dudas y apuestas de futuro.

Cuando la política parece un ring de boxeo interminable, el voto es la manera de interrumpir la pelea y decir: acá estamos nosotros. Cada boleta depositada es una voz que cuenta, que pesa, que ordena el tablero. Y aunque la sensación de desilusión sea grande, la ausencia no construye nada: se transforma en silencio que otros llenan.

Por eso, más que nunca, la convocatoria es a estar presentes. A no regalar la decisión a unos pocos. A recordar que incluso en medio de la crisis, la democracia sigue siendo el mejor espacio para transformar la realidad. Votar no resuelve todo, pero es la herramienta más concreta y poderosa que tenemos para empezar cualquier cambio.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Tendencias