No creas que eres alguien especial o mejor que los otros, acuérdate de que al clavo más prominente le cae el martillazo.

Janteloven, una expresión danesa que se traduce como Ley de Jante en español, refiere a un conjunto de leyes no escritas desarrolladas en los países escandinavos -Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia- que tienen por objetivo reforzar el valor de la comunidad por sobre el del individuo. El Janteloven consta de 10 principios:

  • No debes pensar que eres algo especial
  • No debes pensar que eres tan bueno como nosotros
  • No debes pensar que eres más inteligente que nosotros
  • No debes imaginarte que eres mejor que nosotros
  • No debes pensar que sabes más que nosotros
  • No debes pensar que eres más importante que nosotros
  • No debes pensar que tú eres bueno en algo
  • No debes reírte de nosotros
  • No debes pensar que le importas a alguien
  • No debes pensar que puedes enseñarnos algo

Esta noción de lo colectivo se antepone a la visión individualista que predomina en casi todas las sociedades occidentales, donde el bienestar individual es más importante que el del conjunto de la sociedad. Sin embargo, esto no significa que las sociedades nórdicas desprecien los derechos humanos; todo lo contrario, este grupo de países siempre se encuentran en los primeros puestos en los rankings de calidad democrática, igualdad de género y desarrollo humano. 

El objetivo de estas leyes es desalentar la competencia entre ciudadanos y fomentar la modestia y solidaridad de sus ciudadanos. A diferencia de otras sociedades, como la británica, donde los más privilegiados tienen más posibilidades de acceder a la educación superior y la vida profesional, dotados para ello de prestigiosas escuelas de élite, los países nórdicos predican la igualdad desde el jardín de infantes. No es casual que Finlandia se encuentre siempre en la primera posición en cuanto a calidad educativa se refiere. 

Estos valores culturales permiten que el modelo socialdemócrata se aplique de forma más que efectiva. En Dinamarca, por ejemplo, la población está feliz de pagar impuestos, ya que están convencidos que ese esfuerzo económico será intercambiado por servicios públicos de calidad. 

Asimismo, este sentido de comunidad se extrapola a las relaciones de estos países con la Comunidad Internacional. En el caso de Suecia, siempre se ha caracterizado por brindar asilo a perseguidos políticos por regímenes autoritarios. Otro gran ejemplo es el de Noruega. Fue gracias a diplomáticos y académicos noruegos que los Acuerdos de Oslo entre la OLP e Israel llegaron a realizarse. 

Los países nórdicas nos demuestran que el verdadero desarrollo se logra a través del trabajo comunitario y la solidaridad colectiva. 

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