La semana pasada, la prensa argentina se hizo eco de una noticia de lo más surreal: Orlando Cartagena Lagar, autoproclamado “Primer Ministro” de la isla de Annobón, perteneciente a Guinea Ecuatorial, buscaba formar parte de la Argentina argumentando un “lazo histórico”, que uniría a ambos pueblos. Cartagena Lagar sostiene también que el gobierno central de Guinea Ecuatorial, liderado por Manuel Nsue Nsua, estaría infringiendo fuertes violaciones a los derechos humanos a la población civil de Annobón. 

En una entrevista radial concedida a la emisora “Radio con vos” Lagar hizo mención a la crisis humanitaria que estaría sufriendo la isla y la importancia de la ayuda argentina para superarla. Cabe mencionar que Guinea Ecuatorial se encuentra bajo el control de una dictadura militar desde hace décadas. 

Al margen del compromiso histórico de la política exterior argentina de defender los derechos humanos, es importante tener en cuenta la importancia del principio de integridad territorial en el reclamo histórico sobre la soberanía de las Islas Malvinas, lo que explica por qué la República Argentina es muy reacia a reconocer territorios que buscan separarse de otros países. Esto explica la decisión de Argentina de no reconocer la anexión rusa de Crimea o la independencia de Kosovo. 

En este caso en particular, el conflicto entre Annobón y Guinea Ecuatorial parecería encuadrarse dentro del principio de integridad territorial. Este principio, al igual que el de la libre determinación de los pueblos, están codificados en la resolución 1514 aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960 y constituyen los principios fundamentales del proceso de descolonización. 

El principio de integridad territorial, de acuerdo a lo establecido en la Resolución establece que: Todo intento encaminado a quebrantar social o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Una interpretación de lo expuesto en la Resolución podría significar que apoyar la fragmentación de un país soberano como Guinea Ecuatorial sería una acción contraria a lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas. 

El principio de libre determinación de los pueblos, por otro lado, se expresa de la siguiente manera: Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.  

En este sentido, Annobón argumenta que su reclamo secesionista es legítimo en tanto es el pueblo de la isla el que busca separarse de Guinea Ecuatorial y formar parte  de Argentina. Es aquí que la cuestión Malvinas entra en escena. 

Es harto sabido que el Reino Unido justifica su ocupación ilegítima de las Islas invocando el principio de la libre determinación de los pueblos, en tanto son los kelpers quienes mediante diversos referendos organizados por el Reino Unido han manifestado su intención de formar parte de Gran Bretaña y no de la Argentina. Sin embargo, es importante remarcar que una población, y mucho menos una población implantada, puede ser considerada un pueblo en el sentido que se extrae de la Resolución. 

De hecho, este principio es aceptado por la mayor parte de la Doctrina como aplicable a aquellas poblaciones, sobre todo de Asia y África, que obtuvieron su independencia en las décadas posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial y el surgimiento de las Naciones Unidas. Es decir, se entiende que para poder hablar un pueblo, debemos hacer referencia a una comunidad humana que comparte un lenguaje, una cultura y una historia común. 

Volviendo a Annobón, es evidente que en este caso no podemos identificar a un pueblo distinto del de Guinea Ecuatorial, que estaría siendo colonialmente sometido por este Estado, sin minimizar las denuncias vertidas por el representante de la isla, que tampoco cuenta con el reconocimiento de la Comunidad Internacional. 

La actitud que tomaron muchos dirigentes opositores, al mantener reuniones con Cartagena Lagar, podría tener consecuencias graves para los reclamos argentinos en diversos organismos internacionales, a pesar de la decisión de Cancillería de publicar un comunicado donde afirmaba que siempre se respetaría la integridad territorial de Guinea Ecuatorial. 

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