¡Hola! Bienvenido a la segunda entrega de Bitácora Ambiental.

Este es nuestro punto de encuentro quincenal para seguir la agenda climática y socioambiental en Argentina, Latinoamérica y el mundo. En cada edición voy a acercarte información clave, análisis y oportunidades para formarte e involucrarte. Hoy te propongo detenernos en un fenómeno que vuelve a golpear con fuerza y a recordarnos que el cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que reconfigura nuestros territorios: las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. 

Entre el 10 y el 14 de mayo, la provincia de Buenos Aires volvió a verse damnificada por la intensidad de las lluvias, dejando al descubierto las grietas estructurales del modelo de urbanización en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Se acumularon entre 250 y 400 milímetros apenas en unas pocas horas, generando inundaciones catastróficas que afectaron a miles de personas. La cuenca del río Areco se desbordó, anegando viviendas, calles, hospitales y escuelas. 

Como hablábamos en la primera edición del newsletter, estos fenómenos se prevén desde hace una década mediante la difusión de estudios académicos, organizaciones socioambientales y movimientos barriales que advierten el impacto del cambio climático en la frecuencia e intensidad de eventos extremos, así como el retroceso de superficies absorbentes y el colapso de la infraestructura urbana. 

Para entender lo que pasa cada vez que llueve en Buenos Aires hay que prestarle atención a los suelos. La urbanización no planificada, la expansión de construcciones sobre los humedales, la reducción de espacios verdes y la canalización de arroyos son parte de una lógica extractiva que también opera en las ciudades. Por supuesto, hay un componente institucional que agrava esta vulnerabilidad: el desmantelamiento de las áreas públicas encargadas de la planificación, el control y gestión de riesgos. El congelamiento de la obra pública es una arista a analizar per sé. 

Según La Política Online, se encuentra paralizada una obra hidráulica central en la cuenca del río Salado. Pese al congelamiento general de las partidas a nivel nacional, el gobierno la declaró como obra prioritaria por el oficialismo y continúa recaudando recursos para financiar mediante el Fondo Hídrico Nacional. 

Por fuera del AMBA, las consecuencias del temporal afectaron a localidades como Salto, San Antonio de Areco y Junín por el corte de las rutas provinciales, caminos vecinales destruidos, hectáreas productivas bajo el agua y pérdidas considerables para pequeños y medianos productores. Según los datos relevados por el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, y difundidos por Infocampo, las zonas más afectadas forman parte de una región clave en la producción de granos y ganadería, donde el impacto de las inundaciones compromete a la economía local, la seguridad alimentaria y las cadenas logísticas que abastecen a los grandes centros urbanos.

En este punto se evidencia la ausencia de una estrategia integral de adaptación al cambio climático en el sector agropecuario, especialmente en lo que refiere a los sistemas de drenaje rural, el fortalecimiento de caminos secundarios y el acceso a seguros agroclimáticos para pequeños productores. Si bien existen herramientas estatales para paliar emergencias —como la declaración de zonas de desastre agropecuario o los créditos blandos—, la frecuencia creciente de estos eventos hace que esas respuestas se tornen insuficientes. La reconstrucción no puede seguir siendo episódica ni depender del ciclo electoral sino que requiere planificación territorial, inversión sostenida en infraestructura resiliente y una política ambiental coherente que vincule lo rural con lo urbano.

Y aquí aparece otro nudo central: ¿cuál es el lugar de estos debates en el campo de la política? Días después del temporal, la Ciudad de Buenos Aires celebró elecciones legislativas para renovar la mitad de las bancas en la legislatura porteña y la campaña se abocó a la rivalidad entre funcionarios de La Libertad Avanza (Manuel Adorni) y Es Ahora Buenos Aires (Leandro Santoro) que juraban la sepultura del Pro en ese histórico distrito. La cuestión ambiental no logró posicionarse como tema prioritario ni en los discursos de campaña ni en las plataformas electorales, más allá de menciones genéricas sobre «espacios verdes» o «sustentabilidad».

Este silencio no es casual. Como señala Noticias 16, en contextos electorales los desastres naturales suelen generar una paradoja porque se aumenta la visibilidad de las falencias estatales, pero no siempre se traduce en votos hacia fuerzas que proponen una agenda ambiental transformadora. Esto se debe, en parte, a que la vulnerabilidad no es homogénea; mientras algunos sectores logran protegerse, otros son sistemáticamente excluidos. También influye la falta de articulación entre actores sociales, partidos políticos y movimientos ambientales, que muchas veces no logran incidir en las prioridades de campaña o en la distribución de recursos públicos.

Por eso es importante insistir que los desastres son fenómenos sociales mediados por decisiones políticas; y que su impacto en contextos electorales puede ser clave para repensar estrategias de incidencia, exigir transparencia en la gestión de riesgos y construir propuestas que combinen justicia ambiental con equidad territorial. La emergencia no puede seguir separándose de la política: es, precisamente, el lugar donde se juega el derecho a habitar con dignidad.

Si te interesa participar en espacios colectivos de construcción política en clave ambiental, te comparto estas propuestas que pueden servirte como punto de partida para conectar con otras juventudes de la región, fortalecer tus capacidades de incidencia y repensar las estrategias frente a la crisis climática:

  • Seminario de Liderazgos Innovadores de Asuntos del Sur: Programa virtual y gratuito de seis semanas, dirigido a personas de entre 18 y 35 años que integren organizaciones políticas y de la sociedad civil.

Fecha límite de inscripción: 26 de mayo de 2025. Más información en: https://asuntosdelsur.org/seminario-de-liderazgos-innovadores/ 

Gracias por leerme. Nos encontramos en quince días. 

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