Recordando la soledad de aquella acción, lo dedico a los pocos que en la hora de la prueba de fuego han permanecido fieles a Romain Rolland y a nuestra santa patria: Europa. 

Stefan Zweig sobre su libro Romain Rolland: el hombre y su obra

Non, je ne quitterai jamais mes amis

(No, yo jamás abandonaré a mis amigos)

Romain Rolland

Esta cita del escritor austriaco Stefan Zweig hace referencia a la amistad que entabló con Romain Rolland, escritor francés, durante la Primera Guerra Mundial. El intercambio entre ambos podría ser considerado de lo más normal para dos escritores de la época, si no fuera  porque se produjo en un momento donde la mayoría de los escritores franceses y alemanes, presos del chovinismo imperante en sus sociedades, decidieron darle la espalda a sus colegas y considerarlos tan enemigos como al Ejército alemán o francés. 

Las reflexiones de Zweig, tanto en la mencionada obra como en su celebrada autobiografía El mundo de ayer: memorias de un europeo, invitan a la sociedad europea a pensar la construcción europea como un proyecto de unidad, donde el multiculturalismo se impondría al nacionalismo y donde la patria europea prevalecería por sobre las demás. Jamás podría haber imaginado Zweig, quien se suicidó en Petrópolis en enero de 1942, que sus ideas y reflexiones sobre el futuro de Europa inspirarían, en parte, el surgimiento de lo que hoy conocemos como la Unión Europea. 

Es por eso que decidí dedicar la primera edición de este newsletter al abordaje de la concepción misma de la idea de Europa. Es decir, el enigma sobre cómo un  continente desgarrado por dos guerras mundiales fue capaz de construir una organización política basada en el respeto por los derechos humanos y la democracia liberal. 

La Unión Europea, tuvo su antecedente más primitivo en la Unión del carbón y el acero, conformada por Francia y Alemania, gobernados en ese momento por el General Charles de Gaulle y Konrad Adenauer. Ambos hombres, al igual que Rolland y Zweig décadas antes, estaban convencidos de que para avanzar hacia un continente próspero e igualitario, era necesario que París y Bonn pasaran de enemigos acérrimos a aliados. 

En las décadas siguientes, la UE atravesaría un proceso de institucionalización y expansión, que tuvo su momento cúlmine con la incorporación de aquellos países que se encontraban bajo el telón de acero luego de la caída del muro de Berlín. 

En el último tiempo, el proyecto europeo abordó diversos desafíos como el Brexit, la crisis de refugiados del año 2015, el primer gobierno de Donald Trump, la invasión de Rusia a Ucrania y el surgimiento de partidos de extrema derecha en todo el continente. Si bien la UE pudo sobrevivir a estos hechos, hubo quienes comenzaron a dudar sobre la legitimidad y eficacia de esta organización. Entre ellos podemos nombrar a Marine Le Pen y Viktor Orbán, líderes de partidos de ultraderecha en Francia y Hungría. 

El mundo actual, marcado por el conflicto y el inicio del segundo gobierno de Trump, ubicó a la Unión Europea en una posición compleja. Luego de la publicación del video donde se veía al Presidente y al Vicepresidente de los Estados Unidos maltratando al primer mandatario ucraniano Volodímir Zelenski, sumado a los aranceles del 25% impuestos por Washington, quedaba claro que 80 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ya no sería el aliado que antaño fue. 

En este contexto, la UE se encuentra ante una situación donde debe decidir si apuesta por la independencia o permanece fiel a Estados Unidos, si decide rearmarse o si seguirá confiando en Washington para su defensa. En un mundo cada vez más hostil hacia la democracia liberal, este puede ser el momento en el que Europa se convierta en la defensora del Estado de derecho en un mundo dominado por China y Estados Unidos. 

Sin embargo, para lograr este objetivo, es indispensable que la Unión Europea haga frente a sus crisis internas. Por ejemplo, el creciente autoritarismo por el que se caracterizan algunos miembros de la Unión como Hungría o Bulgaria, ciertamente significará un fuerte desafío a abordar en el futuro próximo si Bruselas quiere convertirse en el estandarte del liberalismo y la democracia. 

No obstante, y a pesar de todos sus fallos, la Unión Europea es un ejemplo de todo lo que puede lograr un organismo supranacional en términos de ampliación de derechos. Antes de la Unión Europea y la instauración del espacio Schengen, la frontera entre HuAYUDANOSngría y Austria estaba fortificada por un enorme alambre de púas y vigilada por soldados. Hoy día cualquiera que tenga un pasaporte europeo puede cruzar esa frontera libremente. En 1914, los jóvenes franceses y alemanes recitaban poemas expresando su odio recíproco. Actualmente, los jóvenes de ambos países se relacionan a través de intercambios y redes sociales. Una amistad como la de Zweig y Rolland es la norma y no la excepción. Y eso es digno de celebrar. 

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