Cada 2 de abril se refleja en gran parte de la población que la Causa Malvinas constituye un elemento central para la configuración de la identidad nacional, desde su capital, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur hasta la provincia de Salta y a lo ancho de nuestro territorio.

Efeméride que, desde el año 2000 se incorporó al calendario escolar para recordar a quienes pelearon en el conflicto armado y junto con el 10 de junio (alude a la creación de la Comandancia Política y Militar de las Malvinas en 1829), habilitan una lectura de la historia de las islas teniendo en cuenta su dimensión histórica más extensa, al remontarse a los primeros hitos de soberanía de nuestro país en las Malvinas, su interrupción violenta y la larga historia del reclamo diplomático.

En la actualidad, en cada ciudad, en cada localidad, nos encontramos con un monumento, una placa, un elemento de reconocimiento u homenaje relacionado con Malvinas. Y ese arraigo no solo es parte de la historia provincial o municipal, sino del ineludible reconocimiento para cada caídos, familiares, combatientes, veteranas y veteranos que participaron en el conflicto armado de 1982. 

La lucha no termina… Nunca olvidaremos… Honor y gloria”. Son algunas de las estampas que salen a brillar durante estos días y que son un signo manifiesto de la memoria activa de los hechos del pasado . Por un lado, en virtud del conflicto armado de 1982. Al mismo tiempo, porque se trata del reclamo diplomático más largo, sostenido e inclaudicable del Estado argentino. Lo cual, en conjunto, no solo es una argumentación geográfica, histórica y jurídica, sino que permite comprender a Malvinas como una causa, vinculada a un proyecto de nación

Quien escribe es parte de una generación, junto a la más reciente, que nacimos en democracia, vivimos un sinfín de avatares sociopolíticos y económicos que configuran nuestras convicciones. Y, en todo este devenir, nos encontramos transversal e intergeneracionalmente unidos a una causa que va más allá del conflicto armado, que hoy redunda en la ocupación británica que persiste desde hace 192 años como disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y que su agenda tiene significancia en el plano geopolítico y estratégico: 

  • El territorio antártico;
  • El mar argentino; 
  • Los recursos naturales; y
  • El reclamo permanente del ejercicio de soberanía;

A partir de lo cual, Malvinas es una tarea colectiva que no se debe agotar en fechas conmemorativas y, por el contrario, debe invitar a una relectura reflexiva y resignificación por parte de las nuevas generaciones y las juventudes en particular. En otras palabras, es necesario que no sea simplemente recuperar una herencia de las narrativas, sino que se convierta en identificación, construcción y revitalización de la memoria colectiva sobre el presente y el porvenir de nuestra Argentina.

En este sentido, tanto en instancias educativas como en espacios más pequeños, siempre es una buena oportunidad para compartir en comunidad, generar espacios de conversación en torno a la representación de Malvinas con mantengan activa la memoria colectiva. 

Un ejemplo de ello es divisar a nuestro país a través del mapa bicontinental. Mapa que ha sido parte de una rediseño curricular sobre cómo encarar la cuestión Malvinas en el aula, así como nuestro carácter bicontinental. Ello llevará, deseando que sea más temprano que tarde, a dimensionar la soberanía territorial y marítima, a generar una vinculación y compromiso más integral con Malvinas y a construir nuestra identidad nacional soberana. “Las Malvinas son argentinas”, tiene que congregar argumentación histórica, jurídicas, pero sobre todo al símbolo sentido de las generaciones de hoy y del mañana.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Tendencias