Artículo en conjunto entre Lucía Lago Krümmer– Sofía Gómez Mansur
El sábado 13 de julio de 2024, el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sufrió un intento de asesinato perpetrado por Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 años perteneciente al Partido Republicano y que fue abatido por la policía luego de producirse el hecho. Cabe destacar que este es el segundo intento de asesinato que sufre Donald Trump. El primero se produjo en junio de 2016. En este caso, el atacante fue el joven británico Michael Stanford.
Según muestran imágenes satelitales tomadas en el lugar, Crooks se encontraba a tan solo 150 metros del escenario donde se encontraba Donald Trump. A causa del tiroteo, uno de los asistentes al mitin falleció y otras dos personas resultaron gravemente heridas.
El Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, manifestó su preocupación por lo ocurrido y anunció que se llevará a cabo una investigación independiente, mientras que el FBI sostuvo que podría tratarse de un caso de terrorismo interno. Además del presidente Biden, otros líderes internacionales como Emmanuel Macron y Keir Starmer condenaron el hecho.
A lo largo de los años, la política estadounidense ha sido testigo de múltiples actos de violencia en un país cuya Constitución garantiza la portación de armas.La relación de Estados Unidos con la posesión de armas es única en el mundo, caracterizada por una cultura armamentística singular donde el número de armas supera al de civiles.
En este contexto, el primer presidente en ser asesinado fue Abraham Lincoln en 1865, lo que representó un hito en este tipo de ataques. Posteriormente, en 1963, el asesinato de John F. Kennedy también sería un momento crucial en la historia de Estados Unidos. Aunque las muertes de James Garfield en 1881 y William McKinley en 1901 son menos recordadas, también tuvieron un profundo impacto en la nación en sus respectivas épocas.

El último atentado significativo contra un presidente de Estados Unidos ocurrió en 1981. En aquel momento, el presidente recién electo Ronald Reagan sufrió un disparo al salir de un hotel en Washington. Las heridas fueron graves y necesitó una operación de emergencia de la cual se recuperó posteriormente.
Sin duda, la historia política de Estados Unidos ha sido marcada por la violencia política contra presidentes, expresidentes y candidatos presidenciales de sus principales partidos. Cerca del 9% de loa 46 presidentes han sido asesinados y aproximadamente un 35% ha sobrevivido al menos un intento de muerte.
Tras el intento de magnicidio ocurrido el pasado sábado, la valoración positiva de Trump probablemente aumentará. Según los medios locales, David Axelrod, ex consultor político demócrata de la Casa Blanca, mencionó que Trump será “acogido como una suerte de mártir”. Este evento tendrá un impacto significativo en la campaña electoral en curso. Votantes que anteriormente dudaban en decidirse a votar por Trump podrían sentirse ahora más inclinados a hacerlo, impulsados por la empatía hacia quien ha sufrido y que, además, ha demostrado fortaleza al recuperarse rápidamente.
En momentos de crisis, cada acción comunica un mensaje. El actual presidente Biden ha intentado mostrar control, apareciendo públicamente y haciendo todo lo posible para mantener la unidad. En contraste, la respuesta de Trump ante esta adversidad ha sido destacar su habilidad para aprovechar la polarización tan evidente en esta campaña electoral. Prefirió desviar la atención del hecho de que su propio agresor tenía vínculos con su propio partido, concentrándose en confrontar directamente a los demócratas y buscar empatizar con el electorado.
Tan solo dos días después del atentado, Donald Trump acudió a la Convención del Partido Republicano que comenzó este lunes y se desarrollará durante toda la semana. El ataque a Donald Trump se convirtió en el tema central de esta Convención. Allí se pudo ver claramente que el expresidente cuenta con el apoyo total del partido, un apoyo que se vio fortalecido luego del intento de magnicidio. Es importante destacar que Donald Trump logró ser nombrado como candidato del Partido Republicano, a pesar de las objeciones que sufrió en el pasado, sobre todo con relación a sus problemas con la Justicia.
Luego del ataque a Donald Trump, Estados Unidos se encuentra en un escenario de polarización inaudita. Si bien se podría pronosticar que este hecho puede favorecer al expresidente, es importante señalar que sigue existiendo un fuerte rechazo hacia la figura de Trump. En este sentido, se podría interpretar que este ataque es un síntoma de la violencia política imperante en ese país.
Por lo pronto, Estados Unidos se encuentra ante un futuro político incierto: si bien Trump ya confirmó que su compañero de fórmula será el Senador por Ohio, J.D.Vance, luego de la retirada de la Campaña Presidencial de Joe Biden, el Partido Demócrata se encuentra ante la difícil tarea de encontrar un candidato antes de la Convención Demócrata que se celebrará en agosto. A pesar de que Biden ya mostró su apoyo a la Vicepresidente Kamala Harris, todos los escenarios parecen posibles.







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