A más de 24 horas del cierre de los comicios de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de nuestro país, es oportuno comenzar a delinear un análisis riguroso de algunos aspectos de ellas. A media noche compartimos un hilo de Twitter con unas primeras 7 conclusiones tempranas derivadas de los datos oficiales brindados por el escrutinio de un 83,10% de las mesas. 

En este momento donde el conteo está casi finalizado, profundizaremos en tres de ellas: 1. La inevitabilidad de un balotaje post Elecciones Generales de Octubre. Por primera vez en mucho tiempo tenemos una elección de tercios con una diferencia entre el primer y tercer espacio de entre 5 y 6 puntos; 2. El mito de la figura de Javier Milei hecho realidad, como anticipó Alejo Sanchez Piccat en su artículo “¿Qué se define en estas PASO?”, cuando se preguntaba por el potencial punto de inflexión que implicaría esta votación; y 3. ¿Cuánto influyeron los eventos de las últimas 72 horas antes del cierre de campaña? ¿Estamos frente a un cisne negro que dio vuelta todas las expectativas convirtiendo lo de ayer en el giro político más importante de los últimos 100 años en Argentina?

Nos vemos en octubre, ¿y en noviembre?

Con una diferencia de 3 o 4 puntos entre cada espacio, la posibilidad de tener un/a ganador/a en primera vuelta se nubla cada vez más. Es difícil creer una fuga de votos de alguno de los espacios en octubre, aunque será clave ver qué sucede con los votos de los precandidatos que sumaron una cantidad considerable en sus internas, como Juan Grabois u Horacio Rodríguez Larreta ¿Están dispuestos los votantes de HRL, un candidato relativamente moderado, a Patricia Bullrich? ¿Podrá la Unión por la Patria retener los votos centro-izquierdistas de Juan, que se presentó bajo la afirmación de no votar ni apoyar bajo ningún punto de vista a Sergio Tomás Massa (STM)?

Al estar en una elección que definió tercios, podemos decir (no asegurar, porque esto es política argentina y nada puede ser asegurado) que la tendencia será reducir cinco candidatos, tres de ellos que acaparan aproximadamente un 85% y tienen chances reales de asumir en diciembre, en dos fuerzas que se enfrentarán en una segunda vuelta.

Hay dos movimientos de campaña que tendrán que llevar a cabo los espacios que, hasta anoche, solían ser mayoritarios y quieren asegurarse seguir la lucha por la presidencia: primero, hacia adentro, para sostener sus alianzas y mantener un núcleo duro de 27/28% a nivel nacional que asegure un piso desde el cual construir de acá a octubre. En segundo lugar, hacia afuera: el debate se tornó del todo hacia la centroderecha del espectro político, sin embargo, el margen de acción de los más extremos (Javier Milei y Patricia Bullrich) parece ser mucho más acotado que el de STM, quien puede actuar en la barrera con JxC con los votos larretistas indefinidos y en la centroizquierda que pareciera estar a la deriva en este escenario, aun cuando estos votos son fundamentales a la hora de decidir quiénes irán a la segunda vuelta.

El Mito del León hecho realidad

Estamos frente al giro político más importante desde 1946, una ruptura de la tendencia bipartidista (o de alianzas) que marcó la política argentina desde la consolidación del peronismo. 

Hasta hace unos meses no se veía a Javier Milei como algo más que un personaje disruptivo en la extrema derecha que hacía ruido, movía un poco el tablero, pero que, al final del día, no presentaba una amenaza concreta a ninguno de los dos espacios principales. 

Neoliberalismo, derecha, antipolítica, «que se vayan todos», voto bronca, voto espontáneo… ¿Qué es lo que representa Javier Milei?

No encuentro fundamentos ni señales claras para hablar de representación, pero se puede ver una gran capacidad de canalizar el famoso voto espontáneo y el voto bronca ante una crisis de los aparatos tradicionales de los partidos políticos. 

Presentarse como una tercera opción totalmente desligada, de la que Milei mismo llama «Casta Política» le dio una oportunidad de atraer votos hasta en los lugares más recónditos del país.

Pocos han sido los que veían venir una elección de semejante magnitud de JM. En los últimos meses, se centró la atención en humillar y denigrar la imagen del candidato, sin darse cuenta de que solo lograban exacerbar su figura. El cachetazo fue tal que es casi imposible imaginar un balotaje sin él como candidato, incluso cuando hay 3 o 4 puntos de diferencia.

Es importante pensar que, como se pronunció con anterioridad en este artículo, nada puede asegurarse en Argentina. Milei también deberá trabajar sobre su 30% y deberá intentar ampliarlo lo más posible. 

Sin tener el aparato partidario del peronismo, radicalismo ni del PRO, demostró poder instalarse en una clara situación crítica del país y un descontento generalizado que ha logrado canalizar. La reacción fue casi inmediata: miedo, bronca, reivindicación de las conquistas en materia de derechos humanos, y una presentación de unión por parte de UxP y JxC aun cuando sus internas fueron de todo menos tranquilas. 

¿Una elección definida por un cisne negro?

Quienes han estado atentos a algunos streams o análisis televisivos de lo que pasó anoche, habrán escuchado en reiteradas ocasiones que se mencionó el asesinato de Morena en Lanús en un episodio de inseguridad y el asesinato de Molares en un contexto de represión a la movilización social por parte de la Policía de la Ciudad en CABA.

Es muy temprano para analizar la potencia del impacto de estos hechos en los números finales, pero estamos ante un cisne negro: un acontecimiento inesperado que produce consecuencias a gran escala y que se puede explicar posteriori. 

Podemos concluir que resonó más el caso de Morena debido a que se realizó una descalificación de Molares por su condición de protestante social y por su pasado en Colombia. Aun así, el hartazgo de la gente va desde la imposibilidad de vivir tranquilos hasta el más básico de los derechos: poder comer. Es por esto que no podemos atribuir su victoria solamente a los jóvenes libertarios o a los vastos creyentes del libertarianismo o de la derecha, estos no explican que haya sacado casi un tercio de la totalidad de los votos. 

Es, nuevamente y sin lugar a dudas, el giro más importante del último siglo. Las estrategias y la campaña de los próximos dos meses será, como mínimo, curiosa y novedosa – habrá que dejar de lado los manuales de comunicación política y de marketing y volver a discutir desde abajo lo que la gente necesita y pide a gritos hace tiempo, y ahora desde las urnas.

Aunque la deuda con el FMI es muy relevante, no puede quedar fuera de la agenda el hambre, el hecho que la mitad de la sociedad está bajo la línea de la pobreza, la seguridad, la salud, la educación y los derechos humanos.

Se cierra este análisis con muchas preguntas y pocas respuestas, reflejando la niebla que se nos presenta cuando intentamos mirar hacia lo que ocurrirá en octubre, pero con la certeza de estar bajo un punto de inflexión que puede perpetuar una tendencia o ser apaciguado por una contraofensiva de las alianzas tradicionales.

Una respuesta a «El mito hecho realidad, el voto espontáneo y ¿el declive de las estructuras partidarias tradicionales?»

  1. Avatar de Gabriela Gonzalez
    Gabriela Gonzalez

    Excelente análisis Jimena

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