¿El país se arregla? Conversaciones de un viaje a Venezuela

Hace pocos meses, en las redes sociales de Venezuela se había activado un intenso debate alrededor de si Venezuela se estaba “arreglando” o si todo era una ilusión. El pasado mes de enero tuve la oportunidad de volver a Caracas tras cuatro años en el exterior y conocer de primera mano las transformaciones que la ciudad (y el país) parecían estar viviendo. En este pequeño artículo compartiré algunas impresiones vividas, así como varias conversaciones que tuve con habitantes de Caracas y ciudades cercanas que tuve la suerte de visitar, así como con colegas académicos, funcionarios de gobernaciones y empresarios. El tema conductor fueron las transformaciones que la economía, la política y la sociedad.

Caracas cambiada

Desde hace aproximadamente un año apareció en Twitter, red social a donde la mayor parte de los “debates” públicos y académicos fueron a parar en los últimos años, el término de Pax Bodegónica1 como forma para referirse a este nuevo periodo socioeconómico en el que se ha concretado una dolarización de facto de la economía, a la vez que esta se ha reactivado con la entrada inesperada de mayores divisas e importaciones. Se le dice Bodegónica porque el primer gesto de la reactivación y reliberalización de la economía fue la aparición de los Bodegones de productos importados, que inundaron a Caracas y a otras urbes principales del país.

La primera sorpresa que me llevé al empezar a recorrer Caracas fue la nueva dinámica bimonetaria con la que el país parece ahora funcionar. Todos los productos y servicios aparecen con su precio en dólar, y cada establecimiento avisa con qué tasa exacta realiza el cambio a bolívares (la tasa promediaba los 4.60-4.90 bolívares para el tiempo en el que estuve, y del que me avisaron había llevando siendo un promedio relativamente estable desde ya varias semanas), y el pago se puede hacer típicamente en cualquiera de las dos monedas, aunque con un reto constante: la escasez de efectivo en ambas monedas puede devenir en que un billete de cien dólares resulte imposible de utilizar si el establecimiento que se visita no posee cambio suficiente, situación que suele suceder con bastante normalidad.

La segunda sorpresa fue el cambio físico de la ciudad: la iluminación por primera vez funcionaba perfectamente a lo largo de las autopistas, regresaron los carteles con luces de neón como lo habían hecho desde hace poco más de una década, los árboles normales de la zona habían sido talados y reemplazado por palmeras (otro tema de discusión en Twitter, donde académicos hablaron de un esfuerzo por miamizar Caracas). Las Mercedes, uno de los sectores con mayor vida nocturna del este de Caracas y meca de la Pax Bodegónica, es la protagonista de la transformación: luces, tiendas de lujo, camionetas lujosas estacionadas en fila a lo largo de las calles, casinos reabiertos luego de Chávez haberlos prohibido hace una ya una década, entre otras cosas.

Siguiendo a Las Mercedes, el Municipio Chacao, también del este, vive transformaciones que le siguen el paso. Pero cuando uno se adentra en los suburbios de los demás municipios del este, recorre Petare o el centro de Caracas, más allá de algunas plazas refaccionadas del casco urbano, me encontré con calles en igual o peor situación que hace cuatro años. Los apagones aún ocurren, las tuberías continúan reventando e inundando calles. Dio la impresión de que las mejoras y reparaciones parecían solo acumularse en aquellos lugares turísticos o donde el viejo o nuevo capital suele concurrir típicamente.

Sin embargo, lo que sí pareció constante en toda la ciudad fue la reactivación económica. Me encontré con nuevos locales de todo tipo, cadenas de comida nuevas y creciendo, la vida nocturna reactivada de formas que hace cuatro años no se esperaba. Pero también me encontré con la sorpresa de lo alto de los precios con los que se maneja la ciudad. Este año fue noticia el fin de la hiperinflación en Venezuela, producto parcial de la dolarización de facto. Sin embargo, la contracara de este proceso fue el inicio de una inflación de los precios en dólares, llevando el nivel de precios de los bienes de consumo y servicios en el circuito dolarizado de la ciudad a los mismos de Estados Unidos.

¿El país se está arreglando?

Hice esta pregunta a todas las personas con las que tuve oportunidad de charlar. Las posturas más optimistas, que vinieron de personas militantes o votantes del chavismo, hablaban del éxito del cambio en la política económica: se habla de los nuevos empleos que se han podido generar gracias al regreso de las inversiones privadas, del crecimiento logrado por las nuevas alianzas Estado-Capital y la expectativa de que estos dos hechos confluyan en una mejoría general de la economía. Además, celebran la mejora en varios servicios públicos, el aumento de los cuerpos de seguridad y el equipamiento médico.

Pero hubo también interpretaciones más pesimistas: para muchos, la mejora económica solo ha sido en aquellos sectores que sí lograron acceder al circuito del flujo de dólares, pero el que no consiguió acceder, continuó en el mismo estado de pobreza como cuando antes de empezar la Pax Bodegónica. Una vecina de Petare lo describía como un nuevo sistema de tres clases: afirmaba haber una la clase alta, que es la gente que gana en dólares fácil y constantemente; luego una clase media, que depende de tener varios trabajos o varias fuentes de ingreso dolarizados en el hogar para poder cubrir sus gastos indispensables; y luego la clase baja que no entró al circuito y continúa manejándose exclusivamente con trabajos o ingresos en bolívares, de tenerlos.  También llegó a comentar cómo en los sectores populares, cuando muchas familias no habían logrado acceder siquiera acceder de vuelta a algún tipo de ingreso constante, y especialmente durante la pandemia, lograron manejarse con intercambios directos con buhoneros, que suelen aún pasar puerta por puerta en el barrio intercambiando frutas y vegetales por productos traídos en las cajas CLAP que reparte el gobierno a estas familias.

Otras críticas a la nueva dinámica nacional vino de varios empleados de locales del circuito dolarizado con los que pude conversar. Me comentaban que un sueldo promedio podría estar en veinte dólares la semana para ellos, y que, si no fuese porque no eran el único ingreso del hogar, realmente no sería suficiente para gastos indispensables. Hablan de cómo a pesar de que los ingresos de estos locales suelen ser relativamente altos, la porción que las ganancias que se acaba llevando el trabajador resulta excesivamente baja. Asimismo, para los establecimientos que no han logrado conseguir algo de los frutos de estos nuevos tiempos, se han descubierto pagando servicios y rentas drásticamente incrementadas (y dolarizadas), llevando a muchos viejos establecimientos a la quiebra. Así, para muchos, la mejoría económica ha ocurrido, pero es siempre segmentada.

Ante la pregunta de si Venezuela se “está arreglando” o no, el sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello, Carlos Jácome, me respondió lo siguiente: 

Es una mejoría por sectores, por burbujas. Existen indicadores que demuestran que en algunos aspectos Venezuela se encuentra en una mejor situación que a inicios de la crisis post boom petrolero, tomemos como ejemplo de eso la disminución de la inflación o el mayor abastecimiento de alimentos. Sin embargo, estos beneficios no son aprovechados por la totalidad de sus habitantes y hasta me atrevería a decir que por la mayoría. 

A la vez que hay mayor abastecimiento en los establecimientos te encuentras con el alto precio de los alimentos, lo que no permite decir que haya incrementado la seguridad alimentaria. Porque para la existencia de seguridad alimentaria se necesita que exista abastecimiento de alimentos asequibles para la mayoría de la población y con un sueldo mínimo y pensiones de $2 mensuales esto es imposible.

El gobierno liberalizó los controles en la economía debido a las restricciones impuestas por las sanciones y la destrucción de la industria petrolera, y al mismo tiempo los empresarios se multiplicaron adaptándose a las nuevas condiciones. Como dije antes, estas condiciones son modificaciones que en gran medida no están formalizadas en leyes y es una espada de Damocles para los empresarios, pero es evidente en la Gran Caracas que ahora son muchos más los comercios que se han beneficiado de ellas. Aunque reitero que los precios dolarizados son bastante prohibitivos para la mayoría, en las zonas más acomodadas de la ciudad han renacido locales gourmets que en los últimos años habían desaparecido. Es lo que banalmente se ha llamado “economía de bodegón”.

Venezuela presenta espacios de mejoría en las grandes ciudades (Gran Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto) y en los ejes turísticos (donde también se están realizando construcciones que violan las regulaciones ambientales), pero esa mejoría se diluye o desaparece totalmente en las áreas rurales y fronterizas, que son además aquellas donde hay presencia de grupos irregulares de guerrilleros y paramilitares. Las sanciones al combustible venezolano sólo contribuyeron al encarecimiento de los productos agrícolas y a la imposibilidad de los productores de sembrar y cosechar a tiempo. Esto fue así no sólo por la necesidad de combustible para los tractores o aviones fumigadores, sino para las plantas eléctricas y maquinaria de bombeo que son necesarias ante las fallas que presenta el servicio eléctrico y el servicio de agua.

Por su parte, el sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, Damián Alifa, ante la misma pregunta, contestó que para él:

Se están arreglando unas cosas y desarreglando más todavía otras. Pareciera que, en economía, vamos hacia una estabilización. Pasar a normalizar algunas dinámicas de todo náutica, de país pobre latinoamericano, muy pobre latinoamericano, pero normalizando las cosas, como el tema de lo que pasó ayer con el tema del traje legal2, o sea, la posibilidad de que vuelva el crédito, no como se quisiera, pero bueno, comienza a volver el crédito.  La otra intención del Gobierno de que vuelva un poco el tema de los impuestos, pareciera que vamos a una dinámica de normalización, por un lado. Pero, por otro lado, bueno, tenemos situaciones que cada vez empeora más, como el tema del narcotráfico, el tema de la educación, el tema de la salud, el cangrejo3 que significa el tema de los pensionados, varios elementos de los servicios públicos que no se recuperan, el tema ambiental.

En términos económicos, vamos hacia una estabilización. Pareciera que apunta a arreglarse de aquí a muchos, va a un proceso de normalización, pero se va desarreglando aún más por otro lado, en temas además que terminan constituyendo una nación. Porque tú dices, en Argentina está desarreglado el tema económico, pero está constituido como una sociedad normal, funcionan las cosas, funciona el transporte, con todos sus problemas, funciona el transporte; funciona la educación, la salud, con todos sus problemas, está ahí; el Estado ejerce un rol. Aquí es al revés, aquí pudiera empezar a mejorar algunas cosas en materia económica, o se vislumbra alguna mejoría, pero hay problemas de fondo que son muy graves, y son los que nos constituyen como sociedad. La pérdida de clases, la fuga de los maestros, de los profesores, eso es gravísimo. Son como los dos aspectos. Se vislumbra, uno es optimista, en el tema económico, una mejoría en el mediano plazo, pero, por el otro lado, el problema es grave, estructural, un problema estructural que se profundizó muchísimo.

Respecto a si las mejoras económicas han estado distribuidas homogénea o desigualmente por el país, o si no llega a salir de Caracas, Alifa también contestó:

Yo creo que sí ha salido de Caracas. No es propiamente una burbuja, es falso que sea una burbuja, pero obviamente está distribuida de manera muy desigual. Hay zonas muy muy empobrecidas, pero, claro, Caracas, en general, algunos sectores de Valencia, Lechería, en Maracaibo, hay ciertos sectores que están recuperándose mucho, con la más o menos normalización del sistema eléctrico. En Nueva Esparta hay una mejoría, sobre todo en la capital; obviamente en Bolívar, por el tema de la minería. Sí hay varios focos de normalización económica, que bueno, obviamente no es la mayoría territorial del país, ahora es la mayoría poblacional.

Territorialmente, el tema de los Llanos está muy mal. Yo estuve en los llanos el año pasado, viví varios meses y era horrible. Estoy hablando de que se volvió a pastorear, a trabajar al campo, a recorrer el campo con burro, con caballo. Las motos desaparecieron, ya no se puede hacer, no llega la gasolina. Es muy grave esa situación. Bueno, la región Andina, la violencia, el tema del narcotráfico. Muchos jóvenes están abandonando el colegio para ir a Colombia. Eso también es como otra dinámica. 

Pero sí, hay ciertas estabilizaciones en las principales ciudades del país, y bueno, un poco más de las principales ciudades del país. Pareciera que, para allá, se pudiera vislumbrar un foco. Estamos al final de un ajuste macroeconómico. Nosotros estamos al final de un ajuste que, a diferencia de los ajustes macroeconómicos clásicos, este se hizo de manera muy larga. O sea, a diferencia de los paquetes esos acostumbrados que teníamos de bueno, 6 meses, un año, dos años de medidas, este se hizo a lo largo de 5 años.

Otra de las conversaciones que pude mantener fue con Gustavo Arenas, economista y empresario del sector cafetalero, además de tener la oportunidad de acompañarlo en un breve recorrido por la ciudad de Valencia en el estado Carabobo. Entrando a la ciudad quedamos sorprendidos por los avances en la construcción de vías de rieles de tren que planean conectar Valencia con la capital y otras zonas del país, un proyecto que llevaba décadas inconcluso. Entre ese proyecto y las mejoras en infraestructura básica, vio con buenos ojos a la gestión del gobernador chavista de Carababo, Rafael Lacava (aquél que suele ser reconocido como Drácula, siendo desde el inicio de su primera gestión el murciélago el nuevo símbolo informal de su gestión, con el que marca desde los túneles que recupera a los nuevos automóviles que adquiere para el patrullaje policial). Le pregunté qué cambios en la relación entre los gobiernos chavistas y el empresariado estaba percibiendo, a lo que respondió:

El cambio en política económica ha sido la apertura que ha tenido en relación con las inversiones privadas. Eso está verificando una mayor participación a las inversiones privadas un cambio en las alianzas con el Estado, que eran antes 60% Estado, 40% Empresa Privada y con unas imposiciones fuertes, estando la alianza hoy día con ciertos empresarios privados, al contrario, 60% de la empresa privada, 40% del Estado. El Estado no te somete a que debas tener un sindicato internamente ni te somete a que ellos lleven la administración. Esas son las aperturas que se ha visto que el Estado ha tenido. 

Primero, la participación del ingreso del capital privado en ciertas áreas dentro de los dos próximos meses vamos a ver grandes inversiones en áreas financieras y de telecomunicación, porque el Estado está dispuesto a regresar a manos privadas esas esas áreas. Dígase en el área financiera, serían bancos que están en manos del Estado y en el área de comunicaciones, una apertura más grande a los servicios de comunicaciones y a mayor participación dentro de la CANTV.

Sobre esta misma materia, también conversé con Damián Alifa, para quien el viraje del gobierno en su relación con el capital ha sido total:

Todo el equipo de gobierno de Correa de Ecuador, los ecuatorianos, está asesorando la política económica. Hay un viraje. Flexibilización total del control cambiario, ciertos niveles de acuerdo y entendimiento con el sector privado, apertura total a la importación, de prácticamente algunos casos aranceles cero, importación privada totalmente. Hubo un tiempo que aquí había un porcentaje de las importaciones que venía del Estado y una importación privada.

Entonces bueno, creo que eso ha ayudado. El gobierno, que del todo no se ha materializado del todo eso, ha estado más abierto a que empresas públicas pasen a esquemas mixtos, de inversión de privados. Ha pasado en algunos casos, Abasto Bicentenario, no en la mayoría, pero ha demostrado aceptación. Pero bueno, sí hay un cambio, cambio bastante grande. Ahorita vemos que van a reducir el encaje legal. Hay un viraje y es un viraje decidido. No es un viraje que piensen otra vez restringir, volver a la economía de guerra, al control estatal. Yo creo que el camino va a ser el de la apertura.

Dentro de la gestión de Lacava, pude conversar con Cesar Burguera, quien en las pasadas elecciones regionales estuvo a cargo del comando de campaña para la reelección del gobernador. Sobre la mejoría de la situación socioeconómica del país, como también del cambio en la relación Estado-Capital, me comentó:

Pienso que estamos pasando por un proceso de regeneración económica importante, y estamos en vías de la normalización con el impulso fundamental, con la colaboración del sector público y el sector privado, como se ha dado muestra en la parte de lo que es turismo, hotelería, y con la pequeña y mediana empresa, se les ha facilitado los medios para que estas puedan crecer, con compromiso pleno con el país. En respuesta simple, no, todavía no se ha terminado de recuperar ante el duro asedio que ha sufrido, pero vamos a un proceso de regeneración y normalización.

El único cambio ha sido el cambio necesario: el cambio económico. Hemos entendido que el tiempo no es estático, hemos tenido que asumir, se ha tenido que asumir estas nuevas políticas ante la presión internacional, ante los constantes ataques. Pero el compromiso sigue siendo el mismo con el pueblo venezolano. Este cambio tiene como inicio dos factores: 1) es completamente circunstancial, que son los ataques feroces que han venido del extranjero y que han afectado gravemente la economía venezolana, y 2) un impulso innato del gobierno por fomentar el crecimiento económico, que se ha podido notar en esta confluencia entre el sector privado y el sector público, esta alianza que hoy se ve magnificada y que ha contagiado a todo el país.

Un intento de conclusión

En un ensayo de la segunda mitad del siglo veinte que no he logrado volver a encontrar, el intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri, criticando el rentismo petrolero en el que había incurrido Venezuela desde mediados del Siglo XX, así como denunciando la distribución territorialmente desigual de esa renta, en la cual Caracas era siempre la privilegiada a comparación del resto del país; propuso la existencia de dos Venezuelas, una Venezuela Ficticia, la Caracas cosmopolita que disfrutaba lujos pagados por el flujo de petrodólares, y la Venezuela Real, es decir, el resto del país, bastante lejana a las comodidades, lujos o servicios básicos de los que gozaba Caracas. 

Con aire casi profético, Uslar Pietri sostuvo que si no se hallaba alguna alternativa al rentismo, Caracas eventualmente volvería a formar parte de la Venezuela real. La crisis del 2015, con la caída de los precios del barril de petróleo, finalizando el boom petrolero que bendijo a la gestión chavista por casi dos décadas, cumplió finalmente la predicción de Uslar Pietri. Cuando llegué a la Caracas de la Pax Bodegónica, pensé que la distinción Venezuela Real-Venezuela Ficticia había logrado recuperarse, pero por otros medios. Sin embargo, ahora repienso esta primera reflexión.

Hoy parece haber dos Venezuelas, la dolarizada y la bolivarizada, y ambas Venezuelas son de alguna manera igual de reales. Las hordas twitteras alguna vez condenaron a todo aquel que tratase de afirmar que Caracas, por ejemplo, estaba más bonita, o que las urbes se estaban embelleciendo nuevamente, argumentando que la situación económica continuaba siendo extremadamente desigual y deplorable para la mayoría. Sin embargo, una cosa no hace, lamentablemente, mentira a la otra. Una entrevistada del Cafetal lo supo verbalizar elocuentemente:

Imagina que te fuiste de tu casa cuando estaba destartalada y destruida, y hoy regresas y la vez con los pisos arreglados, las paredes pintadas, las luces cambiadas, obviamente vas a decir que la casa está más bella, porque es que está más bella… eso sí, la habitación te la invadieron.

Cuando me fui, Venezuela era un país en severa crisis, con una calidad de vida extremadamente deteriorada para la inmensa mayoría, casi ninguno de los lujos que hoy cuenta. Cuatro años después, por lo menos Caracas, parece una ciudad en su gran parte renovada, recuperada y embellecida. Las imágenes de carros y tiendas de lujo son reales, las imágenes de palmeras, luces de neón, cascos coloniales recuperados también. Pero también es cierto que es una ciudad extremadamente desigual, donde para buena parte de la población, estos cuatro años no han traído mejoras, o a cuentagotas, y eso también es real.

Notas al pie

1 El término fue por primera vez usado por el politólogo de la Universidad Central de Venezuela, Guillermo Tell Aveledo. Acá podés leer una entrevista que le realizaron a comienzos de año y donde reflexiona sobre esta nueva época.

2 El día anterior a esta conversación, el Banco Central de Venezuela había anunciado una reducción del encaje legal, del 85% pasaría a estar en 73%. Sobre esta noticia, podés leer más aquí.

3 Cangrejo es el término coloquial venezolano para referirse a un problema difícil de resolver.

Escrito por

Nacido en Caracas, Venezuela. Estudio Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Interesado en Política Latinoamericana, Poder Judicial y Fuerzas Armadas.

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