#EconomíaOnTheRocks Nº9 – La industria de la música

¡Buenas! ¿Cómo estás? Ya se va terminando el año, los días se hacen más largos, el clima mejora (meramente opinión), algunos cierran etapas, están los que esquivan las fiestas y otros las usan como excusa para salir un poquito más. Yo soy de los últimos. Pero, independientemente de qué te genere el verano, es inevitable no pensar en música con onda. Es por esto que medio me inspiré para darle una vuelta de tuerca a la edición del mes de noviembre.

En esta entrega vamos a ver cómo los tres principales sectores de la industria musical se vieron afectados por el Internet y cómo se han transformado en su tamaño, fuerza, y las relaciones entre los sectores de la industria.

En 1999, la industria mundial de la música grabada había experimentado un periodo de crecimiento que duró casi un cuarto de siglo. En el año 1974 se vendieron aproximadamente mil millones de discos en todo el mundo y, a finales de siglo, el número de discos vendidos era más del triple de la cifra. A finales de los años noventa, pocos directivos de las discográficas esperaban entonces que un equipo de hackers adolescentes de Internet liderado por Shawn Fanning (en aquel entonces estudiante de la Northeastern University de Boston), desencadenara un fuerte proceso que acabaría replanteando los cimientos de la industria.

Shawn Fanning creó y puso en marcha un servicio de intercambio de archivos llamado Napster que permitía a los usuarios descargar y compartir música sin compensar a los titulares de derechos reconocidos. Napster fue demandado con bastante rapidez por los ejecutivos de la industria musical y finalmente se vio obligado a cerrar el servicio. Sin embargo, una serie de otros servicios cada vez más sofisticados siguieron inmediatamente su ejemplo. Aunque la industria musical tradicional utilizó métodos muy agresivos, tanto legales como técnicos, para frenar la explosión de servicios de piratería en línea como Napster, Kazaa, Limewire, Grokster, DC++ y The Pirate Bay, todo fue en vano. Tan pronto como un servicio de intercambio de archivos fue llevado ante la justicia y se le exigió el cese de sus operaciones, surgieron nuevos servicios que ocuparon su lugar. A finales de 2013, las ventas de música grabada distribuida físicamente (por ejemplo, casetes, CD, vinilos), medidas en unidades vendidas, volvieron a los mismos niveles relativamente bajos de principios de los años 70.

En los 15 años transcurridos desde el lanzamiento de Napster, la industria musical se transformó por completo y abandonó en gran medida el modelo que dominó la industria durante la mayor parte del siglo pasado.

Esta rápida transformación de la industria musical es un ejemplo clásico de cómo una innovación es capaz de trastornar toda una industria y dejar obsoletas las competencias industriales existentes. El poder y la influencia de la industria musical anterior a Internet se basaban en gran medida en la capacidad de controlar la distribución física. Internet hace que la distribución física de la música sea cada vez más irrelevante y las principales empresas musicales se han visto obligadas a redefinirse para sobrevivir.
Para entender la dinámica de la industria musical, es necesario que reconozcamos, en primer lugar, que la industria musical no es una, sino varias industrias diferentes que están estrechamente relacionadas pero que, al mismo tiempo, se basan en lógicas y estructuras diferentes. La industria musical en general se dedica a la creación y explotación de propiedades intelectuales basadas en la música. Los compositores crean canciones, letras y arreglos que se interpretan en directo en el escenario, se graban y se distribuyen a los consumidores, o se licencian para algún otro tipo de uso, por ejemplo, partituras o como música de fondo para otros medios (publicidad, televisión, etc.). Esta estructura básica ha dado lugar a tres industrias musicales fundamentales: la industria de la música grabada, centrada en la grabación (permítanme esta redundancia tanto como las próximas dos) y distribución de música a los consumidores; la industria de las licencias musicales, que principalmente concede licencias (falta una) de composiciones y arreglos a las empresas; y la de la música en vivo, centrada en la producción y promoción de espectáculos en vivo (listo, ya son tres), como conciertos, giras, etc. Hay otras empresas que a veces se reconocen como miembros de la familia industrial de la música, como los fabricantes de instrumentos musicales, software, equipos de escenario, mercancías musicales, etc. Sin embargo, aunque se trata de sectores industriales importantes, tradicionalmente no se consideran parte integrante del núcleo de la industria.

En la industria musical anterior a Internet, la música grabada era la mayor de las tres y la que generaba más ingresos. La mayoría de los aspirantes a artistas y grupos de la industria musical tradicional aspiraban a poder firmar un contrato con un sello discográfico. Un contrato significaba que la discográfica financiaba una grabación profesional en estudio y permitía al artista entrar en su sistema de distribución internacional, algo que de otro modo quedaba fuera del alcance de la mayoría de los grupos que no firmaban. El segundo sector de la industria musical -las licencias musicales- era mucho más pequeño que el de la música grabada. Los editores de música, que operaban en este negocio, eran en gran medida una industria de empresa a empresa sin ninguna interacción directa con el público. Su principal responsabilidad era garantizar el cobro de los derechos de licencia cuando se utilizaba una canción en cualquier contexto y que estos derechos se distribuyeran posteriormente de forma justa entre los compositores y letristas. El tercer sector de la industria musical -la música en vivo- generaba sus ingresos a partir de la venta de entradas para conciertos. Aunque la música en vivo tiene una larga y orgullosa historia, durante el siglo XX pasó a un segundo plano frente a la industria discográfica. La venta de discos era, sin duda, la fuente de ingresos más importante y los sellos solían considerar las giras de conciertos como una forma de promocionar un álbum de estudio, y no les preocupaba realmente si la misma era rentable o no. A veces, incluso pagaban el apoyo a la gira, lo que permitía a los grupos salir a dar sus conciertos y promocionar el álbum aunque la misma realmente se desarrollara con pérdidas.

Esta estructura de la industria musical, incluidas las relaciones entre las tres industrias, se desarrolló durante la mitad del siglo XX y se cimentó profundamente cuando surgió Internet para desafiar todo el sistema. El impacto a corto plazo de Internet en las industrias de la música afectó principalmente a la distribución de música grabada a los consumidores. Esto significa que, mientras que esta rama de la industria se vio gravemente afectada por la pérdida de control de la distribución y la piratería en línea desenfrenada, los otros dos sectores de la industria musical no se vieron afectados en un principio. De hecho, mientras la industria de la música grabada ha sufrido durante los últimos 15 años, las otras dos industrias han ganado en fuerza y protagonismo. Hay varias razones por las que se ha producido este cambio de equilibrio.

Una de las principales es que, simplemente, al disminuir una de las fuentes de ingresos, la industria musical se ve obligada a reevaluar sus otros negocios e intentar compensar la pérdida de ingresos de la música grabada aumentando los ingresos de las licencias musicales y la música en vivo.

Por ejemplo, los ingresos procedentes de las licencias musicales se han duplicado con creces en los últimos 15 años debido a las nuevas y más activas prácticas de concesión de licencias, pero también al hecho de que las industrias de los medios de comunicación han cambiado de forma similar a la industria musical. Ahora hay muchos más canales de televisión, emisoras de radio, videojuegos, sitios web de Internet y otros puntos de venta que hace sólo dos décadas, y la mayoría de estos puntos de venta necesitan la música como contenido principal o secundario. Los editores de música también han sido, en general, más ágiles que las discográficas para atender la demanda de los nuevos medios de comunicación. 

Un ejemplo claro de cómo estos partícipes de la industria han cambiado sus prácticas comerciales es su búsqueda para establecerse como una ventanilla única para las propiedades intelectuales musicales, donde los medios de comunicación pueden liquidar todas sus licencias de música con un único contrato. Esto puede parecer un servicio obvio, pero en la industria musical tradicional no siempre fue así. Había una entidad legal que poseía los derechos de la composición y otra entidad legal que controlaba los derechos de la grabación de la obra musical (el máster). En la era de la distribución digital, los editores controlan cada vez más tanto el máster como la composición, lo que hace más eficiente el proceso de concesión de licencias. La industria de las licencias musicales ha evolucionado durante los últimos 15 años hasta convertirse en el sector más rentable de la industria musical y a menudo se considera también como el sector más innovador y ágil de los tres.

Aunque las licencias musicales son el sector más rentable de esta industria, la música en vivo ha tomado un rol importante. Hay una explicación bastante sencilla de por qué esta rama de la música ha experimentado un aumento en los últimos 15 años. Es simplemente más fácil de controlar que la música grabada. Un grupo musical que tiene demanda puede aumentar sus ingresos por la música en directo aumentando el número de conciertos y subiendo el precio de las entradas. 

Aunque la crisis financiera de 2007-08 fue un golpe bajo para el crecimiento de la industria de la música en directo, ésta ha superado en tamaño a la industria de la música grabada. Durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo pasado, la mayor empresa musical era una compañía discográfica, pero tras la transformación de la industria musical a través de Internet, la mayor empresa musical del mundo es Live Nation, una compañía estadounidense de música en vivo. Esto es un indicador más de las cambiantes relaciones de poder en la industria musical. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las fronteras entre las tres industrias no están tan claras como en la época anterior a Internet. Las empresas musicales, incluida Live Nation, actúan como socios comerciales generales de los artistas y compositores y apoyan sus actividades, independientemente de si se trata de conciertos en directo, mercancías, licencias o distribución y promoción de música grabada a los consumidores. Esto significa que ya no es del todo fácil clasificar a una empresa musical en uno de los tres sectores pero, no obstante, en el caso de Live Nation, sus ingresos siguen generándose principalmente a través de los conciertos en directo, lo que hace que siga siendo pertinente referirse a ellos como una empresa de música en directo principalmente.

¡Gracias por llegar hasta acá! Nos volveremos a encontrar en la próxima edición de Economía on the Rocks del mes de diciembre.

Cuidate,

Cefe


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