#SakeMundial N°9 – Póker internacional

Buen día. ¿Cómo están? Espero que hayan tenido un plácido finde. Últimos días de agosto, para dar comienzo al mes de la primavera, pero también mes electoral en nuestro país y en otras diecisiete naciones. Pero bueno, hoy en vez de ser hat-trick, #SakeMundial es un póker internacional. Siempre espero lograr que sean parte de alguna charla de tu semana que comience diciendo: “¿Viste lo que está pasando en…?”

En primer lugar, abordar el siguiente interrogante: ¿Asistimos en pleno siglo XXI al resurgimiento del separatismo en Nigeria? Construir una posible respuesta me obliga a revisar los causantes que puede haber, retrotrayéndome al pasado reciente de la nación africana y a revisar qué rol ocupa el gobierno federal. 

En segundo lugar, damos un salto hacia el país del sol naciente, Japón. Luego de ser el exitoso, pero también polémico anfitrión de los JJ. OO, en el 2020 tuvo lugar el censo demográfico, que registró un declive de la población. Con ello, es el segundo descenso consecutivo y la encrucijada para tomar medidas en respuesta a esta problemática.

En tercera instancia, ¿sabían que existe un país llamado “capital del mundo de las violaciones”? Si, una adjetivación digna de lapidar en pleno siglo XXI. Pero sí, existe y fue llamada así por la Representante Especial de la ONU, Margot Wallstrom. Estamos hablando de la República Democrática del Congo, donde el contexto en el que se inscribe la violencia sexual es, cuanto menos, complejo en su origen y en su evolución. 

Por último, al estilo The Last Dance, llega el fin del mandato como canciller de Angela Merkel. En su blandida espalda goza del intachable logro de haber transformado la política alemana post Guerra Fría y una popularidad envidiable. Cierra así un periodo de 16 años en gestión. Ahora, yace para el devenir alemán un gran interrogante: ¿Continuidad o giro?

Una mecha que nunca se corta

Al parecer, en Nigeria resurgieron las intenciones de separatismo. Una secuela que se adjudica a la incapacidad del gobierno federal para brindar seguridad frente a múltiples amenazas coyunturales. Al respecto, si bien su lectura podría ser en clave económica, religiosa o incluso racista, su tenor está despertando los recuerdos de la oscura guerra civil que ocurrió entre 1967 y 1970. Además de lo cabal que es tomar este episodio, no se puede ignorar añadir lo remoto, que deviene de la diversidad étnica y cultural de los pueblos que viven en Nigeria (207 millones de habitantes, más de 3.000 etnias, 510 idiomas), que, en cierta parte, obstruyen por completo la autoridad al gobierno federal.

Al racconto histórico se le suma la potencialidad descubierta a mitad del siglo pasado de su riqueza petrolífera, coincidente con el fin del periodo colonialista y el paso a nuevas tensiones. En ese sentido, el escenario vio aflorar los reaccionarios brotes separatistas cuando el poder no coincidía con las regiones petrolíferas. En Nigeria se produjo la frustrada guerra de Biafra, un intento de secesión de las provincias del sudeste bajo el nombre de República de Biafra. Se imaginan, ¿no? Si, en Biafra se ubican los yacimientos petrolíferos.

Entonces, en vistas de estas nuevas proyecciones separatistas, ¿Quiénes son sus líderes? Si bien hay numerosos defensores del separatismo, los dos más destacados son Nnamdi Kanu, fundador del Pueblo Indígena de Biafra, y Sunday Igboho. Comparten algunos objetivos y un enemigo en el gobierno federal, pero sus bases étnicas son diferentes. Este año fueron detenidos, Kanu acusado de traición, mientras que a Igboho se lo acusó de almacenar armas ilegalmente. En este sentido, sus detenciones están relacionadas con el aumento de la violencia vinculada a los separatistas en el sureste. Pero el trasfondo de las tensiones data desde que Nigeria ha sido proclamada independiente bajo un sistema político federal. Este nunca se implementó y el Estado sigue siendo muy centralizado pero débil. Como resultado, el separatismo es siempre una posibilidad a la vuelta de la esquina.

Preocupación demográfica en la nación nipona.

Tokyo, we have a problem”. Así habrán reaccionado los observadores japoneses ante los resultados del último censo. El mismo arrojó que la población nipona se redujo en 868.177 en los últimos cinco años, segundo descenso consecutivo. En total, fueron 38 prefecturas en descenso y 9 en aumento (gráfico). Además, el censo realizado en el año que se declaró la pandemia del Covid-19 coincidió con el centenario del primer censo demográfico del país. En el medio, un siglo en el que la población y la esperanza de vida en la nación nipona aumentaron más del doble. Si bien la tasa de disminución fue menor (0,7%) que la caída de hace cinco años (0,8%), ello refleja un aumento en el número de ciudadanos extranjeros y el retorno de muchos ciudadanos japoneses del extranjero debido a la pandemia. 

De este modo, Japón salió del top ten de los países más poblados del mundo, cediendo el décimo lugar a México, según el cálculo que lleva a cabo la ONU. Un punto sustancial: registra el 25% de la población de 65 años o más, lo que conlleva implicancias negativas para Japón (las proyecciones del gobierno estimaron que cerca del 40% de la población tendrá más de 65 años para el 2060). Entre ellas, le otorga un margen limitado para aumentar sus capacidades de seguridad e interrumpir el equilibrio de poder de Asia oriental. Sobre este último punto, una investigación de Tom Phuong Le para su libro “El envejecimiento de la paz en Japón” demuestra que el envejecimiento y la disminución de la población obstaculiza el reclutamiento de las Fuerzas de Defensa de Japón y afecta el gasto en defensa. A contramarcha del resto de los países del sudeste asiático, sus ejércitos son mucho más grandes que los efectivos autorizados de la JSDF. Y, por otra parte, el conflicto es caro, porque para compensar el déficit de recursos humanos, el Ministerio de Defensa comenzó a cambiar su enfoque hacia la compra de bienes de capital y la inversión en inteligencia artificial y vehículos aéreos no tripulados. 

No obstante, esta realidad puede ser una ventana de oportunidad para que el Gobierno nipón incentive a las mujeres en su participación en la fuerza laboral, por un lado, pero también en su involucramiento en el ejército. En ese sentido, el Ministerio de Defensa ha invertido en la construcción de guarderías y cuarteles exclusivos para mujeres, esfuerzos destinados a mejorar el apoyo de las mujeres en el ejército (hasta hace poco no podían participar en funciones de combate). Sin embargo, el objetivo del ministerio para la participación de las mujeres sigue siendo bajo, anticipando que las mujeres representarán sólo el 12 por ciento del JSDF para 2030. Por lo tanto, ya sea con el fin de atraer reclutas, o impulsar la igualdad de género y lograr que más mujeres se alisten, será difícil superar las realidades del panorama demográfico de Japón.

La Violencia Sexual como arma de guerra

La RDC padece una grave problemática que, sin hilar con la historia del país, sería difícil de entender. Lo que equivale a decir que su pasado es responsable de que la presente construcción social y sus diferentes políticas de explotación permitan que la violencia perdure en actividad. Hasta su independencia, en junio de 1960, toda el área que incluía el “Congo Belga” y Ruanda-Burundi fue tratada como una única colonia, bajo estructuras burocráticas impuestas y la sostenida actitud paternalista. Por lo que, trayendo el análisis de Tim Marshal sobre el caso, se puede afirmar que las modernas guerras civiles del pasado reciente y del presente han sido causadas, en parte, por la estructura de poder que en su momento impusieron los colonizadores belgas.

A este precedente se le suma el conflicto que desangró el país, primero entre 1996 y 1997, y luego entre 1998 y 2003 (conocida como Gran Guerra de África), que dejó un caldo de cultivo propicio para la violencia en un país en el que los cuerpos de las mujeres fueron otro campo de batalla y lo siguen siendo, dado que allí se producen el 70% de las violaciones del mundo . Eso implica que la sistematicidad de la atrocidad resulte en un estado permanente de temor, fundamentado en acentuar el terror colectivo e individual. Asimismo, la violencia ha sido reconocida internacionalmente como un problema en la salud pública que debe ser atajada con responsabilidad y conscientemente de las graves consecuencias que produce. Por su parte, Christine Epoluke fue cofundadora del Espacio de Concertación Permanente de las Mujeres del Congo (CAFCO), una organización clave en la defensa de los derechos de las mujeres en su país. Ahora bien, ¿Qué papel juegan las congoleñas en la construcción de la paz en su país?

El apoyo de organizaciones civiles hizo que las congoleñas adoptaran un rol muy importante en la pacificación del país. En ese sentido, bajo el ciclo infernal de los conflictos armados que perduran hasta hoy, se fueron involucrando cada vez más en la pacificación de los conflictos tanto a nivel nacional, como regional e internacional. Por ejemplo, en 2002 jugaron un papel fundamental incitando a las partes beligerantes de la época a la reconciliación y a la reunificación de un país que había estado dividido en tres. Hace 10 años, la delegada de Naciones Unidas para la Violencia Sexual, Margot Wallström, señalaba que la violencia sexual se debe entender como un problema de seguridad. No es una consecuencia inevitable de la guerra, pues los abusos sexuales están premeditados antes. Y, por lo tanto, para atajar la problemática para la seguridad global es necesaria la responsabilidad colectiva que haga frente a todos sus retos relacionados.

The Last Dance versión Ángela Merkel

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A los 51 años, se convirtió en la primera mujer al frente del gobierno federal. Tras 16 años en el cargo, Ángela vive sus últimas semanas como canciller de Alemania, dejando un balance sumamente positivo entre más aciertos que desaciertos durante su gestión. A sus 66 años y con el récord de longevidad frente al gobierno, no será ya la candidata de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), luego de que en 2019 la gran coalición diera muestras de agotamiento. De todos modos, la pregunta es: ¿Cómo logró salir favorable de su gobierno después de atravesar la crisis del euro, la crisis migratoria, el Brexit, el ascenso de populismos y ahora el Covid-19? Merkel did it, in some way.

No en vano, fue elegida en el año 2015 personaje del año, aludida como “Canciller of the free world” (canciller del mundo libre) por la revista Times o también en el 2020 definida como “La patronne” (la jefa) desde el semanario francés Le Point. La imagen de Merkel retrata a una persona que estudió Física, se doctoró con una tesis sobre Química Cuántica y no tenía en sus planes convertirse en la mujer más poderosa del mundo. Sin embargo, su interposición en un mundo regido por hombres la situó en el cuarto lugar del ranking de la revista Forbes, delante de referentes globales con poder, como Jeff Bezos o incluso el papa Francisco. Sin dudas, la atalaya del tiempo colocará a Merkel en perspectiva histórica, pero no sin ya gozar de un lugar privilegiado en la historia de Alemania y ser una de las grandes políticas del siglo XXI en Europa. 

Si bien fuera de Alemania desarrolló una doble figura, aclamada por la mayoría de los líderes, otros fueron quizás más duros con sus decisiones, sobre todo en cuanto a la receta económica y a la agenda sobre migración. De este modo, será un complejo movimiento, cual partida de ajedrez, quién ocupe el lugar de Ángela. Se definirá en las elecciones que se celebrarán el próximo 26 de septiembre. Ya las recientes elecciones regionales dejaron un panorama político más abierto que nunca, por lo que el escenario post-Merkel está en las antípodas de estar definido. Para cerrar, entre varios de sus pasos memorables, nos dejó una iniciativa bastante interesante, llamada “Conversación con la Canciller”, puesta en práctica en el 2020 como política de proximidad para escuchar en primera persona el impacto de la pandemia que sacudió el escenario global. Pandemia que, por otra parte, repuntó su popularidad bajo el bastión de la solidaridad europea.

Bueno, espero haber mantenido tu atención y que no te hayas aburrido. Te agradezco por llegar hasta acá. Ya sabés que #PAW se mantiene gracias al esfuerzo de cada uno de los y las que la integramos, pero también del valor que le ponen nuestros queridos y queridas lectores. Así que, cualquier ayuda que puedas hacer, va a ser agradecida un montón. 

Recomendación cinéfila: Merkel.

Recomendación seriéfila: Biohacker. 

Recomendación literaria: La religión en el siglo XXI, de Iván Petrella.

Recomendación musical: Montero, de Lil Nas X.

Escrito por

Estudiante de Ciencia Política en la UBA. Vivo en Quilmes, apasionado por el deporte, la música y conocer cada rincón de este mundo. Caminando por la senda del Taekwondo y con la cabeza puesta en la realidad internacional.

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